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El rol de la Tutoría en la Escuela Media

El rol de la Tutoría en la Escuela Media

por Claudia Romeo (Asociación Escuelas Lincoln)

Bachelor en Ccia. Política y MA en Relaciones Internacionales de la Universidad del Salvador (USAL) en Buenos Aires, Claudia Romeo se desempeñó durante diez años como Docente Titular de la USAL en las las Cátedras de Historia Argentina (para alumnos de Intercambio Internacional) y Negociación Internacional. Actualmente ocupa el puesto de Head of Foreign Languages Department en la Asociación de Escuelas Lincoln. Es, asimismo, Profesora y Examinadora del Bachillerato Internacional (IB).

Resumen: en este texto se analiza el fenómeno de la Tutoría como un nuevo mecanismo de acompañamiento y orientación al alumno que viene creciendo en la Escuela Media y que tiene un potencial para articular eficientemente el rol académico y social de la escuela como institución.

Palabras clave: tutoría – acompañamiento- nexo – referente- proactiva.

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En los últimos años, la tutoría –advisory, en inglés- se ha ido instalando en el nivel secundario de las escuelas internacionales como resultado de la convergencia de preocupaciones e intereses vinculados al reconocimiento de situaciones que la organización pedagógica e institucional actual busca atender más en profundidad, por ejemplo: la adquisición de más y mejores técnicas de estudio por parte de los alumnos para evitar el fracaso escolar , como así también algunas situaciones emergentes en torno a la convivencia y la integración escolar.

En diversidad de formas de organización institucional, a partir de roles Institucionales localizados, o como una función que transversaliza el trabajo de diferentes actores, con diferentes alcances y a través de distintos encuadres de intervención, las propuestas de orientación y tutoría han venido ganando terreno en el plano de las prácticas cotidianas que se llevan a cabo en nuestras escuelas.

Defino a la Tutoría, siguiendo a Patricia Viel, como una “estrategia institucional de acompañamiento a los jóvenes mientras transitan la escolaridad secundaria. Consiste en la construcción y legitimación institucional del rol del tutor como referente adulto de los alumnos, desarrollando tareas específicas de orientación escolar”. (P. Viel, P. 97).  Así, podemos concebir a la Tutoría como una estrategia de encuentro que se integra en una red de estrategias institucionales, funcionando como puente, como nexo, como articulador.

Los principales objetivos de la Tutoría son: la integración de los jóvenes a la escuela y al grupo de pares, el fortalecimiento de ellos como estudiantes secundarios y su participación social y comunitaria.

Tal como lo plantea Patricia Viel, existen dos tipos de Tutoría; la reactiva, que plantea una intervención a partir de la aparición de un problema o una dificultad emergente y la proactiva, que va más allá de la resolución del conflicto, dónde el tutor interviene por propia iniciativa, anticipándose a los problemas y a las situaciones que los estudiantes tienen que enfrentar.  (P. Viel, P. 100).

Estos enfoques, sin embargo, no son mutuamente excluyentes. Indudablemente hay cuestiones emergentes o imprevistas sobre las que hay que actuar cuando aparecen¸ pero existen otras que aparecen periódicamente y que la escuela puede afrontar anticipándose; por ejemplo, la integración escolar de los ingresantes, la convivencia escolar, o los hábitos de estudio.

Para lograr una Tutoría proactiva, es necesario un trabajo sistemático y periódico en equipo por parte de los tutores, que les permita intercambiar distintas cuestiones, reflexionar, analizar y proponer con anticipación.

El tutor desarrolla su tarea en dos dimensiones de la escolaridad según Patricia Viel, a saber: la académica y la social. En cuanto a la académica, registran información para el seguimiento de los alumnos y sus dificultades en el aprendizaje. Desde el punto de vista social, aparecen como nexo de los problemas vinculares típicos de la convivencia escolar, ya sea entre pares o con los profesores, haciendo un trabajo de intermediación de los conflictos.  (P. Viel, P.102)

La tutoría de cada escuela tiene por lo general una coordinación encargada de elaborar junto con los tutores; los proyectos, el orden de las tareas, su forma de registro y de llevar adelante las reuniones con ellos. Esta coordinación, está a cargo del asesor pedagógico o de uno de los docentes tutores, a veces elegido por sus pares, otras por los directivos.

Siguiendo a Antonio Bolívar y Claudia Romero; ellos sugieren como principal objetivo de la Tutoría, que la escuela adquiera una meta-capacidad para resolver por sí misma los problemas organizativos o didácticos, apuntando al logro de una capacidad interna de cambio y auto-renovación. (A. Bolívar y C. Romero. P.147).

La Tutoría puede ser útil, en este sentido, ya que sirve para construir espacios compartidos, propiciando el intercambio regular de experiencias que incrementen los mecanismos de feedback; generando procesos de relación y cooperación, incrementando en definitiva el capital social.

Lo antedicho permite comprender por qué las acciones tutoriales se consideran intervenciones pedagógicas complejas: ya sea que pensemos la índole de las cuestiones que tienen entre manos, o la densidad de las situaciones en las que se ven envueltas: “Quienes han transitado esta función saben de los desafíos que habitualmente colocan al tutor frente a encrucijadas que de un modo u otro deben resolverse. De ahí la Importancia de contar con algunos criterios de encuadre que acompañen a los tutores en el momento de tomar decisiones sobre su intervención”. (A. Campelo, J. Hollmann y P. Viel, P.13)

En conclusión, la tutoría se entiende como un proyecto de equipo, de coordinación, una responsabilidad compartida por todos los agentes educativos involucrados. En este aspecto, podemos decir la Tutoría en nuestras Instituciones aún se encuentra en un proceso de formación y crecimiento. Aun así, es destacable la escucha permanente de los jóvenes, de sus problemas; constituyéndose en un referente para las situaciones problemáticas de los mismos, articulando así las dimensiones social y académica de la escolaridad.

Al respecto y para finalizar, coincido con Débora Kantor en que “Lo que interesa enfatizar aquí es la necesidad de preservar la responsabilidad institucional de facilitar la trayectoria escolar de todos los estudiantes, de conocerlos más y mejor para apoyarlos en su tránsito por el nivel medio y de enriquecer su experiencia educativa; cursen el año que cursen, con o sin tutores. Enseñar, contener y retener a los alumnos en las aulas en el contexto actual es una tarea cada vez más compleja y más necesaria, que involucra de distinta manera a quienes se desempeñan en la escuela y a quienes lo hacen desde otras instancias del sistema”. (D. Kantor, P. 60).

BIBLIOGRAFIA

  1. Campelo, Ana; Hollmann, Jazmín y Viel, Patricia: “Aportes de la Tutoría a la convivencia en la Escuela”. Ministerio de Educación, Presidencia de la Nación. Buenos Aires. 2009.

  2. Kantor, Débora: “La tutoría en los primeros años del nivel medio. Orientaciones para la formulación y el desarrollo de proyectos”. Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires. 2002

  3. Romero Claudia (comp.):  “Claves para mejorar la escuela secundaria La gestión, la enseñanza y los nuevos actores”. Caps 5 y 7. Noveduc. Buenos Aires. 2009

  4. Viel, Patricia: “Gestión de la tutoría escolar. Proyectos y recursos para la escuela secundaria. Ejes de contenidos y tareas del Tutor”. Noveduc. Buenos Aires. 2009.

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